Durante la década de los 90, el fenómeno de la globalización empujó a las empresas españolas a buscar nuevos mercados y a crecer en tamaño. Esto, unido a los numerosos procesos de privatización llevados a cabo por numerosos gobiernos de América Latina propició la inversión de empresas españolas en la región. En un principio estas inversiones fueron bien recibidas, pero en la actualidad se podría decir que hay sectores políticos y sociales de América Latina que cuestionan el papel de las empresas españolas en la región; sobre todo en algunos sectores estratégicos, cuya privatización provoca un cierto sentimiento de pérdida nacional.
En este sentido, la RSC como herramienta generadora de confianza puede jugar un papel fundamental para que las empresas españolas en América Latina recuperen la confianza de las sociedades anfitrionas. El mejor conocimiento de las culturas locales, el apoyo a las instituciones y la búsqueda de nuevas formas de cooperación se presentan como los principales puntos de partida.