Aprobado el plan de RSC de la Generalitat de Catalunya para el período 2009-2012
El gobierno de la Generalitat de Catalunya acaba de aprobar RSEGENCAT, un plan de medidas de responsabilidad social para el período 2009-2012. Por muchas razones, ésta es una iniciativa claramente diferenciada en el panorama actual de las políticas públicas de RSE, y puede convertirse en un referente... si realmente consigue llevarse a cabo en los términos en los que se plantea. Este último comentario no quiere ser una exhibición de escepticismo, sino la expresión de una cautela necesaria en todo lo que hace referencia a la RSE: muchas empresas, organizaciones e instituciones han anunciado iniciativas que el paso del tiempo ha atemperado, no siempre por causas atribuibles a sus impulsores, todo hay que decirlo.
Pero de eso podremos hablar dentro de un año, por ejemplo. Pero ahora ya podemos decir que RSGENCAT ya es un referente en el mismo momento de su nacimiento, por su concepción y su planteamiento. Querría señalar algunos de los rasgos que hacen de este plan una iniciativa importantísima para el desarrollo de la RSE. Una iniciativa que, sin querer ser grandilocuente, creo que se puede afirmar que es una innovación muy significativa en el contexto europeo y, posiblemente, a escala mundial.
1. De entrada, su misión: "impulsar el comportamiento socialmente responsable en todos los agentes sociales, promoviendo especialmente la competitividad responsable y sostenible en las empresas y organizaciones, incluyendo la propia administración pública". Se podría decir que aquí no hace más que repetir el mantra bien establecido cuando se trata de políticas públicas de RSE: impulsar y promover; nada nuevo aquí. No obstante, las auténticas novedades son los tres puntos de referencia que que asume en su misión: el comportamiento socialmente responsable se plantea como una requisito de aplicación para todos los agentes sociales, y no sólo para las empresas; la RSE se vincula directamente a la competitividad, por eso se habla de competitividad responsable y sostenible, de manera que integra la RSE en un marco de referencia diferente del habitual: cuál es el modelo de competitividad; el plan es de autoaplicación para la propia administración que lo propugna, de manera que podemos decir que la administración pasa a hablar de sí misma (y no sólo de los otros) cuando habla de RSE.
2. El plan establece prioridades, y formula cuatro ejes de actuación. Potenciar la educación, el conocimiento y la difusión de los valores de la responsabilidad social. Presupone, pues, que la RSE no se limita a las prácticas empresariales, sino que comporta una apuesta por unos determinados valores y, en cierta manera, por un cambio cultural; de aquí la importancia de promover el debate en el terreno de las ideas, el conocimiento de la realidad, y el fomento del consumo responsable. Incrementar el número de empresas socialmente responsables. Objetivo inexcusable para cualquier plan como éste. Objetivo, sin embargo, que pone el acento en el apoyo y el acompañamiento; en los incentivos y en las compras públicas. Y sobre todo, que pone el acento diferenciadamente en el apoyo a las pymes como clave de desarrollo y diseminación de la RSE. Fomentar las buenas prácticas de RSE en el campo de las finanzas. Una cuestión crucial, en la que todos coincidimos en que es decisiva para el desarrollo de la RSE. En este punto, sin embargo, no se limita a centrarse en la potenciación de la ISR, sino que plantea trabajar sobre lo que el plan califica como utilización responsable de los recursos económicos por parte de los agentes económicos. Finalmente, trabajar por una Administración Pública Catalana más responsable socialmente. Este eje es una de las novedades más importantes del plan, en la medida en que está todo él orientado a tomar medidas a fin de que la propia administración incorpore los criterios de gestión responsable que ya son referencia establecida, así como el impulso para que lo hagan también las empresas públicas.
3. También es muy relevante su estructura organizativa. Es una estructura política del gobierno, asumida desde el gobierno y planteada como acción de gobierno. El plan -y su seguimiento- son concebidos en clave interdepartamental, de manera que involucra todas las consejerías que tienen alguna implicación. No es, pues, propiedad o responsabilidad exclusiva de una sola consejería. Sin embargo, la coordinación del plan depende de la Conselleria de Economia y Finances, cosa en asboluto trivial, al contrario. Frente a otros modelos organizativos en las políticas públicas europeas, su estructura organizativa transmite dos mensajes claros: se trata de una cuestión transversal y no unidepartamental; y se trata de una cuestión que hay que entender en clave estrictamente económica y con perspectiva global, irreductible en cualquiera de sus aspectos (sociales, laborales, ambientales, etc.).
4. Es un plan que incluye medidas de aplicación. 80, en concreto. Medidas objetivadas y detalladas, con calendario, responsable, indicadores y presupuesto, cosa que no es muy habitual cuando se habla de RSE (y menos en la administración pública). Eso le da un grado de transparencia y un potencial de rendición de cuentas que tampoco es muy habitual. El presupuesto total es de 646 millones de euros hasta el 2012, convenientemente desglosados. Evidentemente, no todo empieza de cero. En este punto también se ha hecho lo que se recomienda que hagan las empresas, integrar, articular y potenciar muchas iniciativas ya existentes, que se ven así reforzadas en su impulso y su visibilidad, y se dotan de un discurso de referencia que potencia su valor y su sentido.
Estos cuatro puntos por sí mismos ya lo convierten en una iniciativa destacable, que se puede convertir en una referencia a escala europea y mundial. Que se convierta en ello realmente es lo que tendremos que contrastar dentro de un año, por poner una fecha. La ventaja -pero también el reto- de innovar es que estimula el escrutinio público. Y en eso, probablemente, RSGENCAT puede encontrar también un factor de éxito, pese a las dificultades que comporta.
(Noticia Extraída de Diario Responsable)
El autor es Josep María Lozano, Profesor del departamento de Ciencias Sociales de ESADE y miembro del Consejo Asesor de RSC del Laboratorio de la Fundación Alternativas. Su web se puede visitar aquí