Para el correcto funcionamiento de la economía de mercado es necesaria la existencia de confianza entre todos los agentes económicos y sociales. Dos análisis teóricos se presentan como los más interesantes en este sentido: el de la economía institucional americana y el de la psicología económica.
De acuerdo con la teoría expresada por la economía institucional americana, una transacción económica es la consecuencia de un contrato, en el que se supone que cada una de las partes estará en condiciones de respetar los términos del contrato. Esta misma corriente teórica muestra que la reputación es una barrera a la adopción de comportamientos oportunistas. En definitiva la economía institucional americana apunta que la confianza, esto es, la seguridad, facilita las transacciones y perfecciona la economía de mercado.
La psicología económica indica que las transacciones pueden guiarse por normas mercantiles o sociales. Las normas mercantiles hacen referencia a los principios económicos del mercado, mientras que las normas sociales guían las relaciones en contextos como la familia, la amistad, etc. La cultura RSC representa, en estos términos, el desplazamiento de algunas empresas desde las normas mercantiles a las sociales. Sin embargo, la psicología económica apunta que las dos clases de normas son incompatibles y señala también la fragilidad de la confianza ganada a través de las normas sociales.
Así pues, estas dos corrientes económicas señalan adecuadamente el alcance y las limitaciones de la RSC como mecanismo de generación de confianza.